En la vasta y antigua cosmogonía griega, los mitos sobre los dioses del tiempo están envueltos en un velo de misterio y confusión. Estos relatos, transmitidos a través de generaciones, han dejado una huella indeleble en la percepción humana del tiempo y su naturaleza. Entre estos mitos, el más conocido es el de Chronos, una deidad que personifica el tiempo mismo.
En los talleres de Florencia, donde los genios del Renacimiento forjaban obras inmortales, nació una creación que capturaría la esencia misma de la primavera y los misterios del renacer. Era la mano de Sandro Botticelli la que, movida por musas divinas, plasmaba en un lienzo el esplendor de "La Primavera", una pintura que no solo embelesaría a generaciones sino que se convertiría en un portal a un mundo donde dioses, ninfas y flores tejían una historia épica.
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