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Ariadna estaba a cargo del laberinto que albergaba al Minotauro, una bestia feroz y con un carácter muy difícil. Atenas necesitaba sacrificar a siete hombres y siete mujeres, entre periodos de siete a nueve años, para evitar que el minotauro los atacara. Un peaje a cambio de paz. Un año, los pedidos por el minotauro incluyeron a Teseo, el hijo del rey Egeo.
Teseo que en un articulo anterior nos encontramos en otra historia, la del centauro, que encontrarás en el buscador de esta página, accedió a entrar en el laberinto, pero con la intención de matar a esta otra bestia y liberar a las otros elegidos para el sacrificio. Antes de entrar al laberinto,
¿Qué ves? Lo que ves es un hombre condenado a morir de hambre junto a sus hijos. Esta escultura muestra el momento que Ugolino considera el canibalismo. Está representado junto con sus cuatro hijos, todos desnudos, pero por el momento ignora a sus hijos en esta escultura. Mira desesperadamente a lo lejos y se muerde los dedos y se tira del labio hacia abajo con ellos. El hambre corroe sus entrañas. Sostiene su cabeza en la palma de su mano.
Está contemplando las consecuencias de sus pecados. Está esculpido como un hombre musculoso a pesar de que se muere de hambre. Se inclina hacia adelante y tiene los pies uno encima del otro.
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